lunes, 19 de noviembre de 2007

La solidez de un clásico


Con el expresivo titulo de "4o urtez ikasten egonak" (" Aquellos que llevan 40 años aprendiendo), el polifacético Benito Lertxundi presenta su decimocuarto trabajo en su dilatada carrera. El oriotarra se ha convertido en una referencia indispensable dentro de la música vasca y en uno de los buques insignia de nuestra cultura en el mundo. Lertxundi siempre se ha caracterizado por la sutileza de sus trabajos, con la precisión de un orfebre, sus canciones rebosan honestidad y calidad, aunque haya tenido altibajos en su carrera no se le puede negar su carisma indiscutible.



En este último disco hace una especie de introspección personal, a través de las cuatro décadas que lleva inmerso en el mundo musical. Es uno de los pocos artistas vascos con mas de dos millones de discos vendidos a lo largo de su carrera, aunque según el " los discos vendidos son solo fríos números". Considerado como uno de los fundadores de la nueva canción vasca en la década de los sesenta, este disco parece una especie de epilogo en su carrera. Su evolución musical es evidente, sus primeras composiciones hablan de un movimiento social, de libertad, mientras que en este último trabajo ahonda más en sus experiencias ya vividas. A sus 65 años le queda poco por demostrar, el próximo 3 de diciembre actuara en el Teatro Arriaga, en lo que promete ser un ejercicio de libertad creativa, aderezado con un gusto sugerente. Al fin al cabo lo que queda en el recuerdo de uno es la memoria de los clásicos, aquellas personas a las que hemos visto evolucionar en todos los aspectos tanto profesional como personalmente.

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